Viaje clandestino
Corría el año 1971, en uno de sus viajes a Cuba, Julio
Cortazar, estando en el mítico bar la Bodeguita,
donde según cuenta la historia, Ernest Hemingway concurría siempre a este lugar a tomar su
bebida favorita, un mojito,
Sentado tomando algo, empezó a ver sentado en otra
mesa a Hemingway,
lo veía corpulento, aventurero y con barba frondosa blanca, como la nieve
recién caída del cielo,
Tal como se lo veía en las fotos de los
libros que le tomaban en la década del 50,
Y esto lo hizo pensar en hacer algo aventurero como su ídolo,
Empezó a organizar ese viaje, que contó con
el apoyo de dos compañeros, Sergio Ramírez y Ernesto Cardenal, para concretar
esa idea, Entrar a Nicaragua Clandestinamente, y ver en vivo la revolución
Sandinista,
El plan era aventurero y complicado por la
situación política de Nicaragua, estando en el país tendrían el apoyo del
escritor Jose Coronel Urtecho,
Empezó la logística del viaje, viajando a
Costa Rica, donde Cortazar tendría que dar unas charlas,
Sergio Ramírez y Ernesto Cardenal, que
vivían exiliados allá, hicieron toda la logística, para lograr el cometido,
Viajaron en una avioneta a hasta el poblado fronterizo de Los Chiles,
El viaje en
la avioneta, fue un poco áspero y tumultuoso, la bruma hacia que fuera
complicado el aterrizaje, luego de dos o tres intentos, lograron tocar la pista
improvisado en un campo, la pista parecía un colchón suave hizo que el
aterrizaje fuera perfecto,
Ahí los
esperaba el poeta José Coronel Urtecho, que vivía en un exilio auto infringido
en la hacienda Las Brisas, junto al río San Juan, y de allí subieron a una
pequeña lancha camuflada como pescadores para no ser interceptada por las
fuerza regulares, un verdadero viaje
clandestino,
Allí comenzó
el derrotero en el lago Cocibolca, en
este lago es un lugar singular ya que es en uno de los poco lagos del mundo que
alberga tiburones y peces sierras, así que si caían al agua podrían ser
masacrados por estos,
Llegando al puerto militar de San Carlos, un
poblado en la confluencia del río San Juan con el lago, esta etapa del viaje ,
fue la peor , ya que en esta zona , las fuerzas de Somoza controlaba el poblado
, ya que era un lugar estratégico para interceptar Sandinistas y Traficantes,
Somoza nunca se entero de la visita tan singular del escritor ya que un años
después fue ultimado en paraguay,
Cortazar
se descuido en este lugar y de modo imprudente salió a caminar por el lugar.A su regreso, Cardenal se alegró de que no lo hubieran detenido, aunque le dijo: "Qué desgracia que no estás preso, porque mañana tendríamos la noticia en el mundo entero y culparían a la dictadura de Somoza"; el autor de "Rayuela", perplejo, respondió que prefería contribuir "de otro modo a la lucha nicaragüense".
Las peripecias
que tuvieron que hacer para llegar a destino luego de dejar el bote, caminar por la selva , hasta
un claro y de ahí un jeep , por caminos inhóspitos, la vegetación frondosa , allí se sentía olor a Revolución , pólvora y carne humana quemada, y el ejercito tocándoles los talones parecido
cuando un perro de casa busca a un zorro en el medio de una cacería,
Luego de más
de dos horas de travesía llegaron a la finca las brisas, en el municipio de San
Carlos,
Agotados por
el arduo viaje, cuando estuvieron seguros en la finca , se unieron en un abrazo
con sus acompañantes , el pudo emular a unos de sus escritores favoritos y
hacer este viaje aventurero y clandestino que
lo marcará para siempre
Estas
experiencias darán como resultado una serie de textos que serán recopilados en
el libro Nicaragua, tan violentamente
dulce.

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